martes, 23 de noviembre de 2010

El Golpe.

Estaban en sus casas, cuando algo extraño los alerto, algo pasaba. Los militares llegaron, los tomaron y los sacaron de sus hogares, a punta de pistolas los llevaron a un tren. Entre las personas que llevaban había un joven que intento rebelarse contra ellos, no permitiría que ocurriera lo mismo de hace casi treinta años, pero sus esfuerzos fueron inútiles.

Los llevan en un tren hacia algún lugar, los militares separan a familias y al joven lo bajan en una estación extraña, que el no conoce, ahí ve a una joven, la reconoce, nota que tiene problemas con los militares, no la dejan salir de la estación, va ayudarla, reconoce a otro tipo que intenta ayudarla, ella lo ve a el un poco antes que el le hable al militar y este los deje pasar ambos. Ella le hace un comentario acerca del otro tipo que intentaba ayudarla y el le responde algo, luego cuando van por una escalera mecánica se abrazan.

Al salir se separan, el busca a personas conocidas, se encuentro con unas personas, cuando ella vuelve a pasar con otro grupo de gente, ella le dice que los acompañen, que hay un lugar donde puede ir, la luz de la ciudad esta cortada. El se une al grupo de ella, van a un edificio. El la busca y la encuentra sola frente a la pantalla de un notebook, el le habla, la nota algo distante, conversan un poco sobre lo que esta pasando, el se apoya en sus piernas y el tiempo pasa. Luego el sale de esa habitación y se encuentra con un amigo, hablan de lo que esta pasando, mientras ven noticias en un notebook que el tenia, su amigo le comenta algo, el dice que esto no puede durar mucho, mientras ven como la luz vuelve a la ciudad, la madrugada avanza.

El baja, y come algo mientras se esta organizando una especie de resistencia, tienen que ir a buscar armas, pero estas están bien guardadas, empiezan a racionar los alimentos, distintas culturas, distintos credos están unidos en pos de un solo objetivo, recuperar la libertad.


Fin.-

P.S.: Basado en un sueño que tuve.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Crónica de una muerte premeditada,

El viento suena, el se acurruca a un lado de la cama, debajo de las sabanas, muerde su puño para no gritar, pero no puede contenerse, todas aquellas sensaciones lo abruman, los desbordan. El se pone de pie y parte, parte sin rumbo a un lugar sin sentido donde las sombras se fusionan con la luz y las estrellas no miran, si no que reflejan la locura que se apodera de el. Y la rabia, esa emoción tan poco necesaria pero que siempre acuda rauda y veloz como un bálsamo y veneno, la perfecta paradoja de la existencia de un ser que no existe y simplemente se dedica a la recepción de aquello que no todos recepcionan y ser infeliz y provocar dolor.

El se levanta de su cárcel, de aquel rectángulo que lo contenía, y camina firme en su decisión, de exterminar, de erradicar y luego reír como un maniaco porque no tener conciencia es la bendición de aquel que esta aburrido de pensar y sentir, el toma el arma y camina, y sigue caminando, a pies descalzos, camina sobre los vidrios rotos, sobre las mentiras mal disimuladas, sobre los amores imaginarios, sobre los problemas solidos. Su única realidad es aquella que es un falsedad y el lo sabe y por eso acabara con ella.

Su pies sangran y su mano no tirita, lo tiene decidido. No es necesario despedirse de aquellas personas sin rostro, de aquellos payasos de circo tenebroso que cubrieron de desgracias su vida y sin compasión lo golpeaban y humillaban, ya todo se acabo y su ultima comida tenia sabor a pólvora.

martes, 16 de noviembre de 2010

El silencio no es perder.

Miro las nubes sentado en aquel lugar del bus, la música suena en mis oídos, los ruidos externos no alteran mi reflexión, el cielo de aquel celeste basura de la ciudad de Santiago me molesta un poco, aquella manchas blancas con formas indefinidas o multidefinidas dependiendo de la persona o del estado anímico del observador sin rostro avanzan indiferentes que morirán, tal como nosotros, que avanzamos indiferentes a nuestro propio dolor.

Lo hice, me lo repito una y otra vez, no con arrepentimiento si no con malestar, no hubo respuesta, la música sigue en mis oidos, no hubo respuesta y pienso en lo que le pedí al Flaquito, en aquella conversación, en aquel rincón y el en ese momento me entrega la respuesta, no de parte de quien la esperaba, de unos labios extraños, con unas palabras un tanto manoseadas acompañadas de unos acordes algo simples para el oído de alguien experimentado (que no es mi caso)... El silencio no es perder.

martes, 9 de noviembre de 2010

B no es solo una letra

En el mundo hay un muchas formas de comunicarnos, el lenguaje se compone de unidades fundamentales como son los sonidos en el caso del lenguaje oral y como son las letras en el caso del lenguaje escrito o al menos esa es la impresión que me da. Pero las letras van mas allá de ser parte de un lenguaje, de repente se convierten en parte de nuestras vidas...

La letra insigne de mi vida ha sido la B, la segunda del abecedario, en matemática la mayoría de las veces el máximo valor de un intervalo y para mi la letra que me marco alrededor de 12 años de mi vida. En el marco de lo que viven mis amigos y mi primo hoy, recuerdo que en mi época de escolar siempre fui parte del B, Kinder B, Primero básico B, Primero medio B y finalmente Cuarto medio B. Siempre la B, los de la tarde hasta quinto, siempre fuimos diferentes, un grupo bien heterogéneo, y que sin embargo coexistian en una mundo caótico lleno de prejuicios y burlas.

Hace cuatro años que la B ya no marca mi vida, hace cuatro años que ser B no es mas que un recuerdo, un recuerdo lejano (aunque 4 años no deben ser muchos, para mi son bastantes).

Como dice el titulo de estas lineas, B no es solo una letra, no es solo parte de palabras tales como Bueno y Benigno, Bondad, Burro, Bastardo, etc... B para mi significo una identidad y ahora B es la letra que vuelve a mi, de una forma distinta, no como una clarificación, si no como parte de un nombre propio, el nombre de una persona que ronda mis sueños hace ya mas de un año, de una persona que siento a la vez cerca como lejos, de aquella persona cuya atmósfera alrededor de ella basta para dejarme sin aliento, para que el brillo de sus ojos me tenga suspirando todo un día después de contemplarlos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Aún estoy aquí

Y de espalda al piso, miro el cielo, cierro mis ojos y pienso. Ninguna imagen nitida se forma tras mis papardos cerrados, estoy tranquilo, estoy descansando, a lo lejos escucho como el viento mueve las ojos de unos arboles y así pasa el tiempo sobre mi, el día da paso a la noche, la noche da paso al amanecer y las nubes pasan sobre mi y las veo pasar. Toman forma, un perro, un gato, un elefante, esto es entretenido y las horas se desvanecen, pierdo la noción y tal vez un poco la razón.

La noche otra vez, me ha encontrado muchas veces ya, aquí recostado mirando el incesante vacio, mirando a la eternidad y empiezo mi dialogo, y el me responde a traves de las estrellas y un atisbo de entendimiento empieza a surgir, no en mi mente, si no en mi espíritu. Puedo escuchar su voz en la oscuridad de la noche, hablandome.

Quiero estar así por siempre, mirando el cielo, sin tener que preocuparme, sin tener que sentir, pero se que pronto tendre que dejar mi letargo para empezar a moverme otra vez entre los vivos, vivir y aceptar, no hay otra opción todavia, aún queda trabajo por hacer.