martes, 17 de abril de 2012

Quietud.-

Las telas de araña envolvieron su cuerpo, su mente y su corazón, de a poco su mirada fue perdiendo vida y expresión, contemplando el techo de su habitación. Sus músculos se atrofiaron, su corazón latía mas lento, no sabia si dormía o estaba despierto, la conciencia no le alcanzaba para mas y no pensaba, poco a poco se fue consumiendo en vida en aquella vieja casa donde en otrora fuera feliz.

No hay comentarios.: