Le costaba concentrarse, todo le daba vuelta, veía empañado la hora en su reloj digital, eran las cuatro de la mañana y aun no terminaba de escribir, llevaba cuatro caretas, la carta mas larga de su vida y quizás la ultima. Intento explicarlo todo y no dejar cabos suelto, quería irse limpiamente, sin deber cosa alguna, ninguna palabra, ninguna explicación, nada.
Eran las cuatro de la mañana y releyó lo que tenia escrito en tinta negra sobre aquellas hojas amarillentas, todo su ser clamaba por dormir, pero debía terminar, era imperativo que acabara esa noche (o esa mañana), no podía aguantar un día mas, un momento mas con toda esa mierda en su interior, con todo ese desperdicio.
Son las cinco, termina, se pregunta si ella estará pensando en el, toma su vaso de ron-cola con hielo, ve como el agua condensada cae en forma de gota por un costado y mira su pequeño reflejo en aquella viajera intrépida.
Todo le da vuelta a causa del cansancio, se acuesta, el recuerdo de un beso flota en sus labio, son las 6 de las mañana, los recuerdos lo absorvieron durante una hora. Abraza su cuerpo, protegiéndose de la soledad, protegiéndose del mundo, cierra los ojos y duerme.

1 comentario:
Hola (:
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