La herida sangra, la marea roja fluye y lo inunda todo, se siente el aire salado y la muerte se acerca fraternal a estrechar en sus brazos al vagabundo, que yace quieto en el piso, con la vista fija y ausente, mirando las estrellas, una sonrisa torcida en su rostro.
Ya no hay rastro de la sombra, luego de dar su estocada mortal se fue, se largo.
El vagabundo piensa: He dudado de mi, estoy acabado, se acerca el fin, lo veo venir.
El cielo se mueve rápido, cambia, las estrellas aceleran su danza, su baile eterno, todo parece distinto a los ojos del vagabundo. El no se levanta, todo se le acerca.

2 comentarios:
Hola Hola Leo Vagabundo, los 2 con blog (: mish. Cuídate un montón (:
Siempre culpas a los Lasombra de tus muertes! =(
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