martes, 5 de octubre de 2010

Sueños


Y la niña del vestido blanco apareció, estaba cerca de mi, tanto que podía tocarla, tanto que podía abrazarla, podía conversar con ella y me sonreía...

En el limbo de lo que es real (entre grandes y marcadas comillas) y la inconsciencia que embriaga encuentro el camino hacia un deseo y un instante que anhelo, pero que no poseo. En aquella paradoja constante donde las ideas convergen y los pensamientos divergen, me siento como la matriz que representa mis problemas tiene mas filas nulas que aquella que representa mis problemas con sus soluciones, y ninguna de ella satisface a mi sistema. Las palabras abstractas con las concretas, las poéticas con las vulgares son la misma basura que no es capaz de describir la triste y dulce agonía que me consume...

Y la frase "me basta con verte pasar" se adueña incluso de mis sueños, de esos instante donde la realidad se funde con la realidad de mi mente, donde estas consiente, pero inconsciente, donde cosa alguna tiene sentido mas para ti, donde tu voz se escucha tan clara.


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